15 de marzo de 2011

Hogar, ¿dulce hogar?

Estudios señalan que el 35% de los espacios de oficinas y viviendas, tienen más contaminación interna que fuera de ellas, debido a químicos en los productos de limpieza, adhesivos de alfombras, productos plásticos y de ventilación, gasolina, pinturas, plaguicidas y líquidos de tintorerías. Esto constituye una grave amenaza ya que el cuerpo no puede degradarlos.

Según la Organización Mundial de la Salud, en los últimos 10 años se han duplicado las intoxicaciones por plaguicidas. El 80% de cánceres, tienen una etilogía de origen tóxico.

Los estudios indican que en la actualidad se pueden encontrar de 300 a 500 toxinas que no se encontraron en ningún ser humano antes de 1940. Las concentraciones de sustancias químicas a las que las personas estamos expuestas hoy día son mucho mayores que en generaciones anteriores.

Dentro de los órganos y tejidos más susceptibles en la acumulación de sustancias tóxicas se encuentran el cerebro, las vías respiratorias, el sistema digestivo, los dientes, la glándula tiroides, los pulmones, el corazón, el hígado, los riñones, los huesos, la grasa, los nervios y la piel.

Las tóxinas están aumentadas de 5 a 10 veces más en nuestros hogares que fuera de ellos. Las toxinas están en todos lados, sin embargo, existen formas de evitarlas.

Cocina:
 - Lava frutas y verduras con agua filtrada.
 - Guarda aceites en envases de vidrio oscuro y no los reutilices.
 - Selecciona tu batería de cocina de vidrio cerámica, hierro fundido o acero inoxidable. Evita aluminio y plástico.
 - No uses el horno microondas para cocinar.

Productos de limpieza:
 - Utiliza productos a base de agua sin fosfátos, biodegradables y sin propelentes.
 - Evita los diferentes líquidos lavavajillas, blanqueadores, desengrasantes clorados, limpiadores multiusos y desatascadores que contienen sustancias petroquímicas.

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